El posicionamiento en buscadores tiene muchos nombres. A nivel más coloquial se conoce como posicionamiento SEO o posicionamiento web. Y a nivel más profesional, como posicionamiento natural y posicionamiento orgánico. Todas las formas de denominar estas técnicas de marketing son válidas, para definir, lo que sencillamente es el conjunto de acciones o técnicas que se desarrollan para poder ganar visibilidad en internet.

El posicionamiento en buscadores es una parte del SEM (Search Engine Marketing), es decir el marketing en motores de búsqueda. Por eso, seguro que has oído muchas veces, que el SEO en sí mismo no es válido y que debe formar parte estratégica de un conjunto de acciones de marketing.

No obstante, el posicionamiento en buscadores, puede ser, para el 95% de los proyectos en Internet, una de las mejores alternativas. Las acciones que se llevan a cabo en una web para mejorar las opciones de posicionar el Google son muy variadas. Y su gran ventaja es que no son acciones a corto plazo, es decir, que una vez hechas, no desaparecen y a medio largo plazo, serán siempre algo positivo. Eso no significa que basta con hacerlas un tiempo y ya está, no. Pero si, que cada acción destinada a favorecer el SEO de un sitio web, es un remo más a favor de corriente.

No sucede lo mismo con otro tipo de acciones de SEM, como por ejemplo el marketing de CPC. Es decir, de las campañas de pago por clic, de publicidad, en definitiva. Las acciones de publicidad en buscadores, o en plataformas de otro tipo, como por ejemplo FB Ads, son muy adecuadas. Y combinadas de forma inteligente con el SEO son una bomba de relojería. Pero la publicidad es lo que es. Se consiguen resultados inmediatos y rápidos, pero que se interrumpen al interrumpir las campañas.

Podríamos decir, que el SEO es una forma de trabajar correcta, donde lo que se intenta es no poner trabas a los rastreadores de los motores de búsqueda para facilitar la indexación de las URLs de una web.